Marco IX: ...(2) había perdido el amor de su vida

Los meses transcurrieron y Marco había dejado de hablar con Ximena por completo, una vez terminado el diplomado no se volvieron a dirigir la palabra hasta la ceremonia de graduación, después de eso fue como si nunca se hubiesen conocido, cada uno continuó con su vida, no quedo huella ni si quiera de una pequeña amistad. Es así que Marco comprendió que existen relaciones que jamás serán, que solamente son ilusiones que te ciegan, que nublan tu camino y te alejan de las personas que realmente te quieren, de las personas que realmente amas, de la felicidad que estaba donde no quisiste ver.

Marco VIII: Tan solo un sueño

Allí estaba ella, recostada en una camilla de esas que ponen en las playas del caribe, mirándolo con ese particular brillo que reflejaba la luz del sol en sus ojos, con esa sonrisa tierna que solo ella tenía, con esa piel tan suave, tan delicada. Él le acaricio suavemente la mejilla y le devolvió la sonrisa, se acercó lentamente y le dio un beso en la frente. Ella lo abrazó suavemente y le regaló un beso tierno en los labios, él la rodeo con sus brazos por la cintura y quedaron frente a frente, mirándose fijamente a los ojos y disfrutando el momento. De pronto, el rostro de Ximena comenzó a volverse borroso, el sol comenzaba a desvanecerse y un ruido exageradamente molesto reemplazó rápidamente el relajante sonar de las olas del mar... 1 minuto después Marco estaba frente al espejo del baño.

Marco VII: ¡Déjate de estupideces Marco!

- No seas webón Marco, pareces un chibolo de 15 años. Siéndote bien sincero hermano, me haces acordar a cuando estábamos en el cole y no sabías como invitar a salir a una flaca - dijo Ramiro, el mejor amigo de Marco.

Marco VI: Invadiendo sus pensamientos

Ximena se negó. Puso un par de excusas y rechazó la propuesta. Marco quedó devastado, desilusionado. Pero le parecía algo lógico, pues creía que su invitación había sido algo cobarde. El mismo creía que para ese tipo de situaciones lo mejor era hacerlo cara a cara, pero la desesperación de estar solo sin nada que hacer le había jugado una mala pasada. Es más, fue tan mala su invitación, pues le había insistido tanto que cuando se dio cuenta ya había quedado como un impaciente y tal vez algo acosador, y lo que era peor, había dejado claro que quería salir con ella, había dejado claro que ella le gustaba.

Marco V: Hay que correr el riesgo

Comenzar de nuevo iba a ser difícil para Marco, después de cinco años de relación, volver a estar solo fue abrumador, y es que el ser humano es un ser de costumbres. Marco se había acostumbrado a estar en una relación, a pasar cada fin de semana o tiempo libre con ella, cualquier cosa que había hecho durante los últimos 5 años, los había hecho con ella. Ahora, no tenía a nadie a quien llamar, no tenía a nadie con quien pasar el rato, nadie con quien ir a tomar un café y conversar, nadie con quien salir al cine o al teatro, nadie con quien ir por unos tragos y porque no bailar...nadie con quien compartir.